Publicación distinguida por la UNESCO como bien de interés cultural.

Historia de Péndulo.

I- Los números

En septiembre de 1998 apareció Péndulo. Revista miscelánea de difusión cultural. Ciento seis páginas, una editorial, ocho artículos. Nunca fue presentada oficialmente. Según sus primeros colaboradores fue Gustavo Valero, profesor de Filosofía, la primera persona que pensó en crear una publicación donde se recogiera trabajos y experiencias didácticas por parte del profesorado de Enseñanzas Medias (hoy Secundaria) ya que tanto la Universidad como la  Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, dejaban muy poco espacio y posibilidades para desarrollar un proyecto de estas características.

Pero si Gustavo fue el mentor o el que esbozó la idea, quien la retoma e intenta ponerla en práctica fue Miguel Ángel Santolalla Viñegla, catedrático de Bachillerato, también de Filosofía, y en torno a él y al proyecto,  buscó un esquipo de colaboradores, de los que destaca  José Escánez Carillo, profesor de Lengua y Literatura Española, que por aquellos años estaba destinado en el Instituto “José de Mora” de Baza, el mismo centro de Miguel Ángel. Ellos buscaron cooperantes para que aportaran sus trabajos. Gustavo Valero atrajo a Sergio Hinojosa Aguayo y a José María Herrera Pérez; y Miguel Ángel Santolalla, a Juan Manuel López Fernández, todos ellos de Filosofía. José Escánez se trajo a Eustaquio Granados Martín formando el bando literario de este primero número. A ellos se unió Francisco Tristán García, muy amigo de ambos, que colaboró con un solitario artículo de Historia, ya que es catedrático de Bachillerato de esa especialidad.

Pero la gestión, elaboración, diseño, y salida a la luz, recayó tanto en Miguel Ángel como en José. Mientras el primero se dedicaba a buscar a los colaboradores, a solicitar presupuestos para la edición así como pedir las subvenciones necesarias, el segundo se empleó a fondo en la primavera y verano de 1998 en el diseño y maquetación de la revista en las instalaciones de la imprenta Cervantes de Baza.

Como hemos dicho anteriormente Péndulo no tuvo ningún acto de presentación y su primera aparición en público fue en el claustro del Instituto “José de Mora” en septiembre, el primero celebrado del curso 1998/99 en el que Miguel Ángel la enseñó y la repartió de forma gratuita entre todos los miembros asistentes. No se vendía sino que se regalaba y de esa distribución se encargó él personalmente, intentando que llegara a la mayoria de los Centros de Enseñanza del Profesorado (CEP) de Andalucía y de España.

La tirada fue de 500 ejemplares y nunca se les ocurrió repartirla por las librerías ya que era gratuita. Se consiguieron algunos patrocinadores que pusieron algún dinero para subvencionar exclusivamente los gastos de imprenta, aunque no de una manera total. Animados por el éxito, que para ellos era haber podido sacar la revista a la luz, se propusieron sacar un segundo número, y empezó a dibujarse una triple dirección compuesta por Escánez, Santollalla y Tristán. Sin embargo, las cosas fueron muy distintas, ya que Péndulo II no salió en 1999 sino en 2001, con más de dos años de retraso.

 

Péndulo II. La travesía del desierto

Editado el primer número, el citado trio se lanzó a la publicación del segundo. Como el problema fundamental era el financiero, pensaron en asegurarse un buen patrocinador y olvidarse de la parte comercial, de la búsqueda de colaboradores económicos, y del peregrinar por los distintos bancos y entidades locales (A ninguno de los tres le gustaba el papel de gestor económico de la revista, dicho sea de paso).  Pensaron que la mejor solución era que la UNED local fuera la madrina crematística, mientras ellos se ocuparían de los artículos y Péndulo se convertiría en la revista del Centro Universitario. Sin embargo, este proyecto se fue yendo hacia abajo cada vez más por la actitud  dilatoria del director del centro por aquel entonces, D. José Antonio Ruíz Caballero. Tras unas cuantas entrevistas, se fueron dando cuenta de que el ilusionado y utópico proyecto de que la UNED de Baza asumiera la revista se fue diluyendo por problemas económicos, de orientación editorial, de control de la publicación… e incluso la dirección del Centro Universitario (tras un periodo largo de entrevistas, propuestas y discusiones) propuso crear su propia revista (proyecto del citado director que incluso nombró un Consejo de Dirección, pero el plan no pasó de ser un simple esbozo), con lo que Péndulo se salió y permaneció al margen de lo que se cocía en la UNED.

Solos y con muy pocos apoyos, decidieron publicar los artículos recepcionados más que nada porque no podían engañar o retrasar más los trabajos que les habían entregado los colaboradores de ese número: Valeriano Sánchez Ramos, los trabajos de los hermanos Escánez, Soledad Lázaro, etc. Para Péndulo II contaron con la decidida ayuda económica del Ayuntamiento de Baza, y sobre todo, la protección y amparo que recibieron de la Asociación Cultural Baza Histórica, de la que Tristán era el vicepresidente.

Solventada en parte la papeleta económica, quisieron editar como pudieron este segundo número aunque en esta ocasión la dirección técnica y de diseño de José Escanez no era tan cercana ni total como al principio debido a su ida de Baza por traslado profesional y por cuestiones familiares, con lo que el diseño se resintió con unos cambios, unos positivos, otros no tanto. Entre los positivos, era que los temas empezaron por agruparse en unas incipientes secciones: “Asuntos bastetanos”, “Literatura. Crítica. Cultura”, “Actualidad” y “Propuesta Didáctica”. Entre los negativos, es que las notas iban al final de cada artículo en vez de ir al final de página para incomodidad del lector y facilidades para la enmaquetación. Otro error es que la caja del texto creció con lo que los márgenes decrecieron dando una señal de apelmazamiento y de gran densidad literaria, …pero al final se consiguió sacar otra vez la revista, eso sí, sin ningún tipo de presentación oficial, aunque aparecieron reseñas de ellas en el semanario quincenal El Norte y en el Boletín local. Con una portada que se debía a José Escánez que representaba a la infanta Margarita, de Las Meninas de Velásquez, y con unos cuantos artículos interesantes, se convirtió en el Péndulo más popular hasta la fecha.

Con el parto, gestión y aparición de este segundo número, se empezó a clarificar la situación: uno, que de la pareja promotora del primer número se pasó a un trio director, que tambien empezó a cambiar sus papeles en el transcurso del segundo número: Pepe Escánez, que aparecería como director de la revista, empezó a encargarse de la parte literaria, cultural así como de algunas cuestiones como el diseño, la portada… todo ya desde Tíjola, su lugar de trabajo o desde Albox, su residencia; Miguel Ángel Santolalla fue dejando de lado la búsqueda de los patrocinadores así como de visitar la imprenta para dedicarse a cuestiones de orientación, coordinación, aunque se preocupó de difundir y vender la revista entre los miembros de la colonia bastetana en Cataluña a través de la Casa de Baza … mientras que Francisco Tristán empezaba a implicarse cada vez más en la revista ocupándose en principio de la cuestión económica así como encargarse de la cuestion bastetana, y de los aspectos históricos, culturales… de Baza y su Tierra.

Como aspecto muy positivo de este segundo número, es que a Péndulo empezaron a sumarse colaboradores y redactores que, a partir de este momento, siempre estuvieron y están con y en la revista como son Soledad Lázaro Damas, Alonso Reche, Victor Rojo Camacho… Otros se dedican a su venta como Juan Manuel Vallejo, o Ascensión Castro con un papel fundamental en la distribución del correo o vendiendo la revista en el stand de Baza Histórica en la feria de Baza de aquel año.

 

Péndulo III. La Dama de Baza. Papeles de Bastitania

El Péndulo dejó de oscilar. Se afincó en la Bastetania. Esta idea que se debió a Javier Castillo Fernández, se tradujo en su subtítulo Papeles de Bastitania. La parte bastetana, histórica, antropológica, artística referida a esta comarca empezó a pesar cada vez más… Se sigue manteniendo la dirección tricéfala.

Se asientan las secciones esbozadas en el número anterior como son: Asuntos Bastetanos, Personaje Bastetano, Literatura Critica Cultura, Propuesta Didáctica, y otras nuevas como Creación Literaria, y Publicaciones. Aparecen nuevos colaboradores que se harán fijos como son Javier Castillo Fernández, Juan Manuel Segura Ferrer, Antonio Lozano Gónzalez, Ángel Martínez Bocanegra…

Péndulo III, más grande que sus antecesores, pero con una menor tirada ya que falló el apoyo de los colaboradores económicos, fue el primero que se agotó, y de hecho hoy en día, es el ejemplar más buscado por los compradores de la revista, de tal forma que siempre se ha pensado en una reedición limitada de este número. Se consolidó el formato y se asentaba el contenido.

 

Pendúlo IV. Otra dama pero en esta ocasión era María de Luna

Este número siguió al anterior pero aumentando considerablemente de tamaño (de 232 a 440 páginas) y como sección novedosa se abrió la de los Papeles Bastetanos, inaugurándola el trabajo del abad Antonio José Navarro de 1795, Baza y Hoya de Baza…, y también la sección de Tema de Actualidad con una pequeña conferencia del Defensor del Pueblo de Andalucía,  D. José Chamizo de la Rubia, titulada Los malos tratos. También colaboró en este numero, el cronista local, el tristemente desaparecido Antonio García de Paredes con un trabajo acerca de los recursos hidrológicos de la ciudad.

Veteranos colaboradores tambien escribieron en este número destacando Soledad Lázaro que se encargó del personaje bastetano, Maria de Luna como mecenas de la Baza del Quinientos; Julián Domene que terminó su trabajo acerca del molino del Baico; Juan Manuel Segura con su investigación acerca del palacio de los marqueses de Cadimo; Francisco Tristán y Angel Martínez Bocanegra continuando con su serie acerca de la Toponimia de la Bastetania…

También hay que destacar que fue el primer Péndulo presentando en público, en la Casa de la Cultura, el 3 de diciembre de 2003, con motivos de los actos que conmemoran la toma de Baza, acto patrocinado por el Excmo Ayuntamiento de Baza y también con la asistencia de los socios de Baza Histórica, que seguía patrocinando la revista.

Asimismo hay que reseñar que el trio director tambien se distanciaba geográficamente ya que si José Escánez estaba en Albox, Francisco Tristán se quedaba en Baza, Miguel Angel Santolalla por cuestiones profesionales, se trasladaba a Granada donde fijaría su residencia hasta el momento definitiva. Tristán quedaba como cabeza visible de la revista en Baza y la comarca.

Como nuevos patrocinadores aparecieron los I.E.S. “Pedro Jiménez Montoya” y “Alcrebite”.

 

Pendulo V, la de la Virgen antigua de la Piedad

Con este número se proyectó un nuevo reto, la de intentar un monográfico religioso popular acerca de Baza y su tierra. Para este objetivo se animó a todo el grupo de historiadores y colaboradores bastetanos como son Javier Castillo, Soledad Lázaro, Juan Manuel Segura… junto con otros nuevos que se apuntaron al carro de Péndulo y que, a partir de esta fecha, se convirtieron en fijos: Antonio Guillén Gómez, Francisco Arredondo Arredondo, Fco. Javier Crespo Muñoz y Juan Antonio Díaz Sánchez. En este número, hay que destacar la doble aportación investigadora de Javier Castillo Fernández, sobre todo con su informe de la restauración de la Virgen de la Piedad tras los sucesos de la Guerra Civil.

En el aspecto literario destacar las colaboraciones del local Juan Díaz Casanova, y sobre todo, del cubano Alexis Diaz-Pimienta, aporte éste último que se debe a la gestión de José Escánez, que seguía y sigue ocupándose de la parte literaria de la revista.

Al elegir este monográfico, idea que se debió a Soledad Lázaro, además de aprovechar trabajos anteriores, se pretendió que la revista se difundiera más entre la población de Baza así como de otras localidades cercanas como eran Caniles y Zújar. Pero al principio su ritmo de venta fue inferior a sus predecesores, pero en los dos últimos años empezó su escalada de tal forma, que hoy este Péndulo está totalmente agotado. Misterios del marketing.

Su color, morado y la portada, se debió a José Escánez. La revista salió a finales de diciembre del año 2004, un poco más retrasada que el anterior. Y como nueva colaboradora la “Hermandad de Nuestra Señora de la Piedad” de Baza.

 

Péndulo VI, su portada dedicada a una Dama bastetana anónima del s. XVIII

Fue un número raro. Salió muy atrasado pasándose de su año natural ya que se presentó en la Casa de la Cultura el 10 de febrero de 2006, en la Asamblea anual de los socios de Baza Histórica. Fue también muy voluminoso (pasó de 440 a 552 páginas). Su alto coste hizo que se buscará financiación extra acudiendo a todas las Cajas de Ahorro locales y sólo respondieron de forma afirmativa la Rural, la Caja de Granada y la Caixa. Y como nueva colaboradora la Mancomunidad de Municipios de la comarca de Baza gracias a la gestión de Miguel Ángel Coca. Las demás seguían sólidas: Baza Histórica, los tres institutos públicos bastetanos de Secundaria, el CEP y la UNED de Baza, el Excmo Ayuntamiento de Baza, y Baza Histórica.

Aparecieron nuevos colaboradores dándole oxígeno a la revista. Andrés Adroher y Lorenzo Sánchez acerca de la “Arqueología Bastetana…”; Manuel Pérez Asensio, Ángel Rubio y Antonio Reyes sobre “El cementerio medieval islámico de la Alameda de Baza”, única excavación arqueológica que puede merecer ese nombre en el casco antiguo de Baza, realizado hasta la fecha por aquel entonces. Más cercano a nuestro tiempo, tenemos que citar las aportaciones de dos estupendos colaboradores como son Joaquín Guadix Escobar acerca del primer instituto de Enseñanza Media y Profesional de Baza, “José de Mora”, cuando él es profesor del otro instituto bastetano, “Pedro Jiménez Montoya” (otra rareza más de este Péndulo VI) al igual que Antonio Ramón Suárez que escribío acerca de la “Socialización… los bastetanos residentes en Cataluña”. En este Péndulo con respecto a los anteriores, aparecieron quince autores por vez primera renovándose muchísimo la nómina de los colaboradores pendulares.

Tenemos que destacar la necrológica dedicada a José Salinas Espinar, cuyo autor fue Ricardo Cañabate Egea, sección ésta que era la primera vez que se hacia. Esta tendencia les llevó a plantear en la sección del tema de actualidad, la Eutanasia, en la que se  incluyeron dos trabajos, uno debido a Francisco Alarcos Martínez, y el otro, a Isidoro Laso Pérez.

A pesar de su volumen y de su alto costo, se pudo vender y pagar.

 

Péndulo VII, el de la otra Dama de la Bastetania, La de Galera

Superado el Péndulo anterior, se volvió a la normalidad, reduciendo su tamaño haciéndolo más asequible (aunque sigue y seguía siendo considerable, de 400 páginas). Más ligero, buscaron nuevos patrocinadores como el Ilmo.  Ayuntamiento de Caniles mientras que los otros seguían ayudando a excepción del IES “Alcrebite”, que se retiró. La idea de este Péndulo fue abrirla a la comarca, es decir, empezar a reproducir trabajos de otras localidades bastetanas además de las de Caniles, Baza o Zújar. En este ocasión, se trató temas de Castril de la Peña, de Galera, y de Cúllar. Este proyecto se debió a sugerencia de Valeriano Sánchez Ramos, que desde el segundo Péndulo, indicó que todos los ayuntamientos de la Hoya debían implicarse para salvaguardar la revista. Para ello se tuvo que ampliar la nómina de los colaboradores, sobre todo atrayendo a los estudiosos locales: Jesús María García Rodríguez (Galera); Amalia Vidal Torres (fiestas de Caniles)… a los que se sumaron los incombustibles  Angel Rubio Cintas y Jesús Moreno Roda, Soledad Lázaro, Fran Crespo, Juan Antonio Díaz, Javier Castillo, Alonso Reche… Fue un número muy completo con todas sus secciones bien rellenas y con gran variedad. En él, algunos colaboradores presentaron sus primeros pinitos investigadores o literarios como Francisco Martínez Sevilla, Antonio F. Gabarrón o Ismael Martínez Delgado…

Fue la primera vez que la revista se presentó  como tal, sin ser incluida en ninguna asamblea de Baza Histórica o dentro de los actos de una semana cultural. Tan solitaria fue que dos de sus padres tampoco fueron por distintos motivos. Sin embargo entre los colaboradores más algunos fieles así como parte del profesorado de los institutos de Secundaria de la localidad se pudo llenar el aforo de la Casa de la Cultura de Baza. Fue el 9 de febrero de 2007. Cada vez se presentaba más tarde.

Hay que destacar que en este número se recuperaron dos buenos trabajos acerca de Baza y su comarca, ya que uno de los objetivos de la revista era publicar estudios antiguos o que hubieran aparecidos en otras revistas, actas o congresos. Por un lado, el trabajo de Eduardo Soler Pérez, “Baza (notas de viajes por España” de 1902 con una introducción a cargo del pendulista Alonso Reche Cruz, y otro intitulado “La Toma de Baza: estrategia militar y política internacional” de Carlos de Miguel Mora, por aquel entonces profesor de la Universidad portuguesa de Aveiro.

 

Péndulo VIII, el de Santa Bárbara, la patrona olvidada de Baza

Fue un número muy extraño. En acuerdo del consejo de dirección, se pretendía sacar este número con dos objetivos: mantener el número de páginas entorno a las 400 que se consideraba un tamaño ideal en relación a su costo, e intentar que saliera en su año natural, es decir, en el año 2007. Pero como veremos a continuación, ninguno de ellos se cumplió. Las razones: las circunstancias del momento, y la mayor afluencia de colaboradores.

En principio se confeccionó el sumario con un buen puñado de artículos de temática histórica, artística o antropológica en general, intentando abarcar el mayor número posible de localidades de la vieja Bastetania: Zújar, con un trabajo acerca de su alcazaba de Ángel Rubio Cintas (su primero en solitario); Baza, con artículos de Fran Crespo sobre la ganaderia, de Juan Manuel Segura acerca de la casa del abad Damián Espinosa de Los Monteros, y la recuperación de una investigación de campo de Mariano Martín García, “El cerco de Baza. Los restos conservados”; Benamaurel, con un estudio de Francisco Tristán acerca de la época morisca; Caniles, con otros de Amalia Vidal Torres, y de Juan Antonio Díaz Sánchez; Cúllar, con uno de Eusebio Rodríguez Padilla acerca de las andanzas y la muerte del guerrillero antifranquista “El Carbonero”, muy cerca de esta localidad; e incluso, se publicó un trabajo ya aparecido anteriormente sobre la ganaderia de Castril de la Peña debido al profesor Jesús Madera Pacheco, de la Universidad mexicana Autónoma de Nayarit. El apartado de los asuntos bastetanos  se había cumplido con creces muy superior al de los anteriores números. Pero a partir de este momento, las circunstancias y los avatares de ese año -2007- empezaron a marcar el camino de este Péndulo ocho.

El personaje bastetano en esta ocasión se dedicó a Pedro Jiménez Montoya, ilustre profesor que había fallecido el 31 de diciembre de 2006. Fue una biografía múltiple debido a los profesores Francisco Arias García y Joaquín Guadix Escobar, a los que se sumaron otros aportes de Roberto Faure Benito, José Calavera Ruiz, Álvaro García Meseguer y Francisco Morán Cabré. Esto empezó a retrasar la publicación de la revista. Pero los óbitos, de manera desgraciada no terminaron con la defunción del ilustre ingeniero bastetano. El 7 de octubre muere de forma prematura e inesperada el paleontólogo José Gibert Clols, el descubridor del  Hombre de Orce. Tuvieron que moverse de forma muy rápida para intentar editar un pequeño artículo en su homenaje, y tuvieron la gran suerte, de que el propio hijo del finado, Luis Gibert Beotas, se brindase a colaborar. Pero cuando se cerraba el número y estando ya en pleno proceso maquetador, por casualidad Péndulo se enteró de que el 22 de noviembre de 2007, había fallecido víctima de una enfermedad mortal, la arqueóloga y arquitecta francesa, Maryelle Bertrand. Su defunción no apareció en ningun medio de comunicación ni local ni comarcal ni nacional. Tristán tuvo que ejercer de detective para averiguar la desaparición de  Maryelle, y dada su talla, el consejo de Dirección no tuvo más remedio que retrasar la edición y aparición de este número. Se encargó de su In Memorian, Francisco Tristán con la ayuda del compañero de la desaparecida, José Sánchez Viciana. Todo ello hizo que Péndulo VIII se presentará en el salón de Actos del Centro Asociado de la Uned de Baza, eso sí con todo el aforo completo ¡el 13 de marzo de 2008 ! El retraso cada vez era mayor, pero las circunstancias lo justificaban.

Otras novedades –de otro cariz mucho más gozoso- fue la aparición de ciertos colaboradores que lo hacían por vez primera, como eran los trabajos literarios de José Manuel Camacho Delgado, históricos del sorprendente José María Manuel García-Osuna y Rodríguez, médico de Familia, pero Doctor en Historia Antigua, de León pero afincado en Avilés (Asturias) y a partir de ahí se apuntó (porque él lo quiso y lo pidio) ser colaborador fijo de Péndulo (y hasta hoy lo va cumpliendo), de Antonio José Jaenada (otro que también se ha convertido en un pendulista), de María Jesús Montes Hidalgo acerca del virrey Antonio Caballero y Góngora, de trabajos muy singulares como fue el de Miguel Luis López- Guadalupe Muñoz con la reprodución de su pregón de la Semana Santa de Baza de ese año o del de la Feria de Baza, también de ese año de Ricardo Cañabate Gea, otro fiel colaborador y defensor de Péndulo. A ello se sumaron las aportaciones literarias de ex alumnos del IES José de Mora, como Álvaro Marín y Rafael López. Todo ello hizo que fuera un número muy redondo, con una muy gran calidad de los escritos, posiblemente uno de los mejores de toda la década Pendular.

Pues a pesar de todo ello, según confesión del propio Tristán, es el Péndulo menos vendido hasta la fecha (exceptuando el número I que se regalaba). La razón es que es la primera vez, desde el número II, que Péndulo no tiene el paraguas económico que supuso la asociación Baza Histórica. En este número terminaba su papel de madrina, más que nada, por la insuficiencia de su fondo económico. La revista había crecido mucho y su costo se salía del prespuesto de la asociación.

Con Péndulo VIII en la calle, Escánez, Tristán y los demás se comprometieron a que el siguiente tenía que salir en su año natural, costase lo que costase, y a fe que lo cumplieron.

 

Péndulo IX, el más grande, el del décimo aniversario (1998-2008)

En efecto, este número se presentó en plena feria bastetana, en el centro Santo Domingo el 14 de septiembre. En la mesa, por vez primera, se presentaba un alcalde de Baza que, en esta ocasión fue Pedro Fernández Peñalver, acompañado de un buen número de munícipes. Se llenó totalmente el aforo del lugar e incluso hubo numerosos asistentes que estuvieron de pie durante la celebración del acto. Fue la presentación más grande que hasta esta fecha ha tenido un número de la revista. Para llegar hasta ahí hubo que trabajar muy duro y hacer un gran esfuerzo tanto por parte de los autores, por la dirección de la revista y en la impresión. En seis meses se volvía a sacar otro Péndulo, es decir que en un año se sacaron dos números. Se corregía el retraso que empezaba a ser una lacra.

Por un lado, se seguía con lo acostumbrado. Alonso Reche comentaba el trabajo del antropólogo alemán, W. Giese, acerca de las tierras de Baza y Guadix en la sección de Los Papeles Bastetanos.  En el apartado de carácter cultural –en general- se exponían los trabajos de Jairo García Jaramillo acerca del Epistolario del poeta Luis de Góngora, de José María Manuel García-Osuna sobre el rey Ricardo I Corazón de León, de Alfredo Bueno con un análisis de los grabados de Teodoro de Bry acerca de la conquista de América e incluso se incluía un trabajo de Francisco José Lamas Noya que consistía en la traducción del latín de un fragmento de Las Guerras de las Galias de Julio César, ni más ni menos.

Por otro, los temas bastetanos eran trabajados por Francisco Javier Crespo (Un padrón de la tierra de Baza de 1555), Maria Soledad Lázaro Damas (Casas de Cabildo bastetano, es decir el antiguo Ayuntamiento, hoy Museo municipal), Antonio Guillén (sobre el retablista Antonio Caro), Juan Manuel Segura Ferrer (de La Casa del Tinte), Javier Castillo Fernández (con el famoso crimen del inglés  en Cúllar), Amalia Vidal (sobre la leyenda del Cristo del Solar y su ermita), Juan Antonio Díaz (Archicofradía del Stmo. Sacramento de Caniles) y el profesor mejicano, Jesús Madera Pacheco nos volvía a hablar de los pastores de Castril. Pero en esta misma sección aparecieron autores por vez primera en Péndulo como Juan Antonio Carrión Gómez acerca del castillo de Freila y el de Huéscar La Vieja,  Julián Pablo Díaz con un trabajo acerca de la biblioteca de un potentado de Huéscar de mediados del Seiscientos, Manuel Acosta Vidal con otro acerca de la campaña de 1488 como preludio de la Toma de Baza, Miguel Ángel Pozo con una breve reseña acerca de las fiestas de Moros y cristianos de Benamaurel y Francisco Javier Gómez Ortin, acerca del habla y folclore de Baza.

Pero había más colaboradores como son Gil Juliá, Caballero Cobos y Brao González sobre la Casa Cervantes de Baza, la malograda Maryelle Bertrand y José Ramón Sánchez acerca de las cuevas del cerro de la Virgen de Galera y Francisco Arredondo, sobre las vias pecuarias existentes en el término de Zújar.

En cuanto al trio fundador y responsable de Péndulo, todos aportaron trabajos para conmemorar el aniversario: Tristán, además de liquidar la serie sobre la emisora “Onda Joven” del IES José de Mora  de Baza, junto con Juan Hidalgo, redactaba la biografía de José Becerril Madueño (Personaje bastetano de la ocasión). José Escánez se lanzaba a escribir una novela histórica, Maliqaa, por entregas (que esperemos tenga continuidad), y Miguel Ángel Santolalla volvía a uno de sus temas preferidos, analizar y cuestionar la asignatura de la Filosofía en el actual bachillerato.

Además se recuperaba un trabajo de la historiadora francesa, Valerie Molero, acerca del célebre infanticidio producido en Baza en 1752.

La revista se estiraba en el espacio (diez localidades de nuestra tierra tenían un trabajo) y en el tamaño, cercano a las setecientas páginas. Como auténticas novedades, se incluía un pequeño catálogo a color con las portadas de todos los Péndulos, una relación de los puntos de venta, otra con todas las revistas que se intercambian con ella así como las bibliotecas que la tiene.

En la portada, otra figura femenina que en esta ocasión era una joven muchacha preparada para correr con el Cascamorras, pero además tenía el símbolo de su décimo aniversario, y sobre todo el logotipo de la Unesco, por el galardón que había recibido la revista en merecimiento a su labor cultural. A pesar de su tamaño, su venta cumple la espectativa que se había fijado.

También en este voluminoso Péndulo nueve  se ha contado con nuevos patrocinadores y colaboradores como son los ayuntamientos de Galera y Huéscar, además de los de Baza y de Caniles. Y como último colaborador la novísima sociedad Desoal.

En apretadas páginas, he intentado contar la historia de cada número aparecido de la revista.

 

La organización:

Péndulo siempre ha funcionado de manera autónoma sin depender de ninguna institución ni local ni comarcal ni provincial, de ninguna asociación cultural y de ninguna institución educativa ni de enseñanza. Tampoco ha tenido una estructura definida sino que de un modo informal y espontáneo ha ido adquiriendo una estructura mínima para existir.

De un primitivo y nunca instituido (al menos de manera formal) Consejo de Dirección, surgía un coordinador general, que en la prática, sobre él caía casí toda la labor diaría: solicitar trabajos, coordinar ediciones, corregir, buscar subvenciones, formar grupos de trabajo,… En el primer Péndulo este coordinador voluntario fue Miguel Ángel Santolalla mientras que José Escánez se encargaba del diseño y de la maquetación.

En el segundo, la coordinación se repartió también de forma voluntaria entre Santolalla (asesoramiento, búsqueda de autores y correción de artículos), Escánez (que hacía lo mismo por su cuenta) mientras que Paco Tristán empezó a ocupar de la cuestión económica buscando todas las subvenciones posibles y también a iniciarse en la maquetación junto con Escánez.

Pero éste último, emigró de Baza, trasladándose del IES “José de Mora” al “Alto Almanzora” de Tíjola en Almería en un primer momento para luego instalarse definitivamente en el Instituto “Martín García Ramos” de Albox (lo hizo ya desde el segundo Péndulo) mientras que Miguel Ángel se fue a la capital por cuestiones profesionales y familiares, al instituto “Francisco de Ayala”, con lo que todo recayó en Tristán que se convirtió –sin quererlo- en el coordinador general de la revista, desde el cuarto Péndulo.

Pero también de forma espontánea y desinteresada, junto a éste último, se unió un grupo de personas con intereses coincidentes que aportaron y aportan ideas, trabajos, que buscaron colaboradores y aunque no existía ningún órgano o una comisión establecida, se convirtió en el núcleo dirigente de la revista de una manera informal aunque quien tomaba la última decisión era el mencionado Tristán. Nos estamos refiriendo al historiador cullarense Javier Castillo Fernández, a la profesora María Soledad Lázaro Damas del IES “Jiménez Montoya” de Baza , a Ángel Martínez Bocanegra, a Juan Manuel Segura Ferrer, Francisco Javier Crespo Muñoz… la mayoría de ellos profesores, muchos son doctores o camino de serlo. En los últimos números se fueron uniendo otros, la mayoría estudiantes de Historia como Juan Antonio Díaz Sánchez, o que acababan de terminar la licenciatura como Ángel Rubio Cintas o Antonio José Jaenada Jaenada…Unos traían a otros y el  núcleo se muestra activo, dinámico…Casi por el mismo tiempo se adhirieron a Péndulo escritores mucho más veteranos, alguno de ellos con un extenso curriculum como es el caso del historiador orcerino Antonio Guillén Gómez, la catedrática de bachillerato de Lengua, y canilera Amalia Vidal Torres, o el profesor de la Universidad de Granada, el arqueólogo Andrés Adroher, cabeza del Centro de Estudios arqueológicos bastetanos, entre otros.

A ellos, se sumaron otras personas preocupadas por la siempre delicada salud financiera de la revista, sugeriendo subvenciones o facilitando su venta y así también, a su manera, entraron en Péndulo Juan Manuel Vallejo (tesorero de la asociación Baza Histórica), Andrés Acevedo (director de la Caja Rural de Baza),  Manuel Segura (secretario del Ayuntamiento de Caniles), Enrique Gómez Muriel (miembro del Grupo de Desarrollo Rural) o últimamente José Luis Castillo de la sociedad Desoal.

Y entre ellos, otro grupo de personas, inclasificables, que se acercan a Péndulo a poner o pusieron su granito de arena para que  el proyecto siguiera o siga adelante. Podemos citar a los profesores Alonso Reche, Victor Rojo Camacho, Juan Pérez Sall, a los historiadores almerienses  Valeriano Sánchez Ramos, Eusebio Rodríguez Padilla, Juan Hidalgo Cámara y Julián Pablo Díaz López, y a los últimos ingresados en la nomina de autores y colaboradores de Péndulo  como el leonés, médico de familia e historiador José María Manuel García-Osuna y Rodríguez, el catedrático de Biología Vegetal por la Universidad de Murcia, el bastetano Manuel Acosta Echevarría, o el historiador y catedrático de bachillerato, el zujareño Francisco Arredondo Arredondo…  

La segunda época de Péndulo, se estructurará en un Consejo de Dirección, un consejo asesor con miembros de honor y un coordinador que será el director, que no será otro que el omnipresente Tristán.